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Tarantino. Violencia, cinefilia y rock&roll.

El 15 de agosto llega a los cines Érase una vez en Hollywood, la esperada nueva película de Quentin Tarantino con Leonardo DiCaprio y Brad Pitt al frente del reparto. Calentamos motores haciendo un repaso a su filmografía a través de sus largometrajes como autor completo (director y guionista).

Reservoir dogs (1992)
Como tantas óperas primas, la de Tarantino se caracterizó por agudizar el ingenio ante las limitaciones financieras con su planteamiento minimalista: todo ocurre en un mismo escenario (salvo la escena de la cafetería, encargada de abrir, y algún flash-back parcial). Suerte que el productor Lawrence Bender quedó fascinado por el guion y le propició un presupuesto decente con el que se bañó de actorazos. Eso sí, ni una mujer, lo que no ha parado de valerle críticas negativas. Ya tenía muchos de los elementos que caracterizarían toda su obra: culto a la violencia, diálogos ingeniosos plagados de tacos, pleitesía hacia el cine de género y viejos éxitos rockabillies para la banda sonora.

Pulp fiction (1994)
Gracias al éxito de Reservoir dogs consiguió vender los otros dos guiones que ya tenía escritos: Amor a quemarropa (1992, Tony Scott) y Asesinos natos (1993, Oliver Stone). Él se fue a Ámsterdam a centrarse en la elaboración de su siguiente proyecto. Una serie de historias entremezcladas y narradas con la cronología totalmente alterada, que unido al salvajismo de la acción, el reparto de lujo encabezado por Uma Thruman, Bruce Willis, Samuel L. Jackson y John Travolta y la impecable selección para la banda sonora le catapultaron al siguiente escalón: la fama internacional.

Jackie Brown (1997)
Tan cinéfilo como cineasta, en su exploración de los géneros que le cautivaron de siempre le dio esta vez por rendirle homenaje al blaxploitation, el cine negro protagonizado por la comunidad afroamericana en los años setenta. Y para ello recurrió a una de sus mayores exponentes: Pam Grier, en su afán por rescatar a viejas glorias de la interpretación caídas en el olvido. No sin antes darse otros dos caprichos: dirigir la última de las cuatro piezas de Four rooms (homenaje a Hitchcock de historias cortas sucedidas en un mismo hotel) y escribir y actuar en Abierto hasta el amanecer. En ambos mano a mano con su gran compañero de fechorías, Robert Rodriguez.

Kill Bill (2003 (Vol. 1), 2004 (Vol. 2)
Tardaríamos seis años en ver su siguiente filme. Una historia de venganza inspirada en el manga Lady Snowblood donde volvería a llamar a Uma Thurman para el papel protagonista, sacando esta vez del ostracismo a David Carradine. Cine oriental, artes marciales, anime y hasta elementos del spaghetti western (que exploraría de lleno en cintas posteriores) fueron los ingredientes de un cóctel tan explosivo como certero. Hubo que esperar un año más para ver la resolución, y es que partió el metraje en dos películas. Pero la espera valió la pena. Hubo rumores de una tercera que, de momento, sigue en el cajón.

Death proof (2007)
Las travesuras con Robert Rodriguez no habían hecho nada más que comenzar. En 2005 el mexicano le invitó a dirigir una de las historias cortas de las que se componía Sin City, la adaptación del cómic de Frank Miller. En 2007, en un alarde de nostalgia hacia las sesiones dobles de cine de terror, lanzaron el proyecto común Grindhouse, donde cada uno dirigiría una película para proyectarlas de forma conjunta. Rodriguez firmó Planet terror y Tarantino Death proof, donde esta vez rescataría a Kurt Russell. Su filme más gore.

Malditos bastardos (2009)
Despidió la primera década del nuevo milenio materializando un guion en el que llevaba tiempo trabajando, abrazando esta vez el cine bélico en su particular visión de la Segunda Guerra Mundial, ajena por completo al rigor histórico. Una venganza personal contra los nazis que, a pesar de ser excesiva en todos los sentidos, consiguió convertirse en su película más taquillera hasta el momento, tanto dentro como fuera de EE.UU. Sublimes las actuaciones de Brad Pitt, Melanie Laurent y, sobre todo, Christoph Waltz, que se llevaría el Oscar a mejor actor de reparto.

Django desencadenado (2012)
En su nueva aventura abrazaría ya de lleno el género con el que tanto había tonteado: el spaghetti western. Abordando esta vez el pasado esclavista de su país en una nueva historia de venganza protagonizada por Jamie Foxx. Volvería a llamar a filas a Samuel L. Jackson y Christoph Waltz, contando además por primera vez con Leonardo DiCaprio, principal antagonista del reparto. Un retrato de las profundidades del sur estadounidense en pleno caldo de cultivo para que estallase la Guerra de Secesión.

Los odiosos ocho (2015)
Le cogió el gusto al lejano oeste, pero a punto estuvo de no rodar su siguiente filme cuando se filtró el guion. El planteamiento regresaba a sus orígenes de Reservoir dogs: tras el viaje inicial, el resto de la acción transcurre en un mismo escenario. La Mercería de Minnie, una hospedería perdida en mitad de la nada donde los protagonistas quedan atrapados bajo una intempestiva ventisca. Ocho personajes con tantas razones para odiarse que la trama solo podrá resolverse en una inevitable escalada de violencia. Samuel L. Jackson, Tim Roth y Kurt Russell de nuevo en el ajo.

Érase una vez en Hollywood (2019)
El cine dentro del cine: Leonardo DiCaprio como una estrella del cine de acción caída en desgracia y Brad Pitt como su doble. Todo ambientado durante el asesinato de la actriz Sharon Tate (esposa de Roman Polanski) a manos de la secta de Charles Manson, lo que ha levantado todo tipo de polémicas. Con un elenco de lo más coral donde tendremos también de nuevo a Tim Roth y Kurt Russell. La cosa promete. El 15 de agosto sabremos qué ha preparado esta vez el cineasta irrepetible.

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