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Esquía donde puedas

Diez mil vizcaínos cogen carretera y manta anualmente para disfrutar de la nieve. Tira el esquí alpino, cada vez más fuera de pistas, y toca techo el snow. El fondo es muy duro para ellos y aparece la alternativa del canicross.

Unos diez mil esquiadores vizcaínos se mueven por temporada buscando ese remanso de paz que supone el contacto con la nieve. Hay que combatir a la pereza para movilizar el material y tirar de carretera y manta, pero merece muchísimo la pena. Más allá del beneficio físico que supone hacer este exigente deporte, supone una forma de desconectar de la urbe, de la presión diaria, que no tiene precio. Pocas sensaciones más relajantes existen que la llegada en telesilla al pico de una pista, observar el paisaje, calarse bien los guantes y desempañar las gafas antes de afrontar el descenso.

Hay destinos para todos los gustos. Para matar el gusanillo en una jornada e incluso realizar los primeros contactos con las tablas, el test de ‘me engancho o no’, basta con acercarse a Valdezcaray o Alto Campoo. El Pirineo aragonés siempre ha sido el preferido para el fin de semana. ¿Quién no ha probado suerte en Candanchú, Astún y Formigal? Además, los universitarios han tenido en Jaca su paraíso nocturno. Esquí y fiesta, una mezcla no del todo compatible. Hoteles, casas rurales y albergues de la zona viven mucho del esquiador vasco. Sobre todo del vizcaíno.

Mirando un poco más la cuantía del remonte, los jóvenes apuntan hacia el Pirineo francés, con Luz Ardiden y Cauterets en el punto de mira. Y luego está Baqueira Beret, siempre impecable, que cumple medio siglo y lo celebra con 21 nuevas pistas y una de ‘free ride’, el esquí en libertad, fuera de pistas y buscando la mejor nieve virgen.

El esquí alpino sigue siendo la modalidad preferida en la provincia. El snowboard le sigue a distancia, fue un boom hace unos años y ahora parece haber tocado techo por esa tendencia de los esquiadores más avezados a salirse de los trayectos públicos. Las tablas para el alpino han avanzado muchísimo y permiten espectaculares virajes.

Aunque se haga con precaución existe su mayor riesgo, fundamentalmente por aludes, árboles y piedras. No hay más que recordar el sonoro accidente de Michael Schumacher. El esquí de fondo, mucho más sacrificado, tiene escaso tirón en Bizkaia, muy al contrario de lo que sucede en Gipuzkoa.

La Federación Vizcaína de Deportes de Invierno lucha por mantener el número de 3.000 licencias federadas. No entiende aún que esquiadores habituales no pasen por el aro de una ficha que asegura el rescate, la atención y una rehabilitación posterior por sólo 66 euros al año. Al esquí siempre se le ha tenido como un deporte caro, aunque los materiales se hayan abaratado muchísimo con respecto a hace un par de décadas.

Su mejor labor la hace en una franja de edad clave, la que va de los 8 a los 16 años. Con el Plan Gaztedi de la BBK y la Diputación, ofrece excursiones de día y de fines de semana en un albergue en Candanchú, a pie de pistas, por módicos precios. Hay tal demanda que normalmente obliga a un sorteo. Ya han desfilado 17.660 escolares desde 1997.

Hay más modalidades bajo su cobijo, como los saltos de trampolín, el telemark (modalidad nacida en Noruega en la que el talón no está fijado a la tabla y es necesario casi arrodillarse sobre los esquís a la hora de realizar los giros), el biatlón (esquí de fondo y tiro con rifle), el luge o el bobsleigh (descenso en trineos)… Como complemento al mushing (las carreras con perros), se ha puesto de moda el canicross, que se desarrolla sin nieve y tuvo recientemente una gran prueba en Gorliz. De hecho, se va a formar una especie de liguilla con Etxebarri, Sodupe y Larrabetzu. El can corre atado por delante del dueño y debe cruzar la meta antes que él.

Sin pista de hielo ni apoyo para las grandes promesas

Alberto Serrano, secretario de la Federación, está especialmente sensibilizado por la negativa a construirse una pista de hielo en Bilbao. Desa-parecida la de Nogaro en 1985 después de doce años de actividad, los chavales se tienen que desplazar para patinar a Vitoria. Fracasó la negociación de la de San Ignacio, pero volverán a la carga. Dicen que con seis millones se construye. No se entiende que haya en San Sebastián, en Pamplona, Logroño y no en la Villa. Tampoco resistió la de Portugalete, Zubialde, que duró de 1975 a 1979.

Así, se pierde además la estela del hockey hielo vizcaíno, que nació con el nombre de Nogaro 1973 hasta transformarse en el Casco Viejo tras un acuerdo con la Asociación de Comerciantes. Bajo esa denominación, ganó cuatro Ligas y dos Copas. Desde 1981 hasta su desaparición en 1984, compitió con el nombre de Vizcaya Hockey Club, ganó dos Ligas y fue el primer equipo en ganar una eliminatoria en la Copa de Europa, al Grenoble. Serrano, internacional absoluto en 85 ocasiones, formó parte de aquel gran equipo.

El mungiarra Juan del Campo, especialista en eslalon gigante en la selección absoluta de alpino, es la gran esperanza. Sin embargo, su familia tiene que abonar gran parte de los desplazamientos. De aquí para allá, anda el basauritarra Sergio Vez, bronce en el mundial de curling doble de este año junto a su prima vitoriana Irantzu García. Las subvenciones no alcanzan para que se puedan convertir en profesionales, algo que sí pudo hacer Ainhoa Ibarra, que ahora tiene su escuela de esquí en Salardú, cerca de Baqueira. Participó nada menos que en cuatro Juegos Olímpicos, Calgary 88, Albertville 92, Lillehammer 94 y Nagano 98, en dos como abanderada, y fue 19 veces campeona de España.

Texto: Nica Cuenca • Fotos: Baqueira Beret

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