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Cineclubfas

Cineclub FAS de Bilbao.

El Cineclub FAS de Bilbao lleva desde 1953 (el más antiguo del Estado y el segundo de Europa) a la vanguardia del séptimo arte, ofreciendo semanalmente películas al margen de los designios comerciales acompañadas de su coloquio posterior.

Ha sobrevivido a censuras, a crisis internas y externas y a intentos de prohibición de su programación, que se ha mantenido a pesar de coincidir con acontecimientos históricos como el 23-F. Desde BAO Bilbao le rendimos el homenaje que se merece entrevistando a Txaro Landa, que lleva once años siendo su presidenta.

¿Cómo acabaste de presidenta del Cineclub FAS? ¿Eras una asidua de toda la vida?
Siempre me ha gustado el cine. Y una manera de ver buen cine fue acercarme al Cineclub FAS, hace ya muchos años. Allí me acostumbré a ver películas en versión original, a quedarme a los coloquios y a disfrutar de lo que veía y de lo que escuchaba también. Como son muchos años acudiendo al Cineclub, al final siempre hay un grupo de personas que te rodean con las que haces una especie de amistad cinematográfica. Surge un grupo de amigos, una especie de equipo con inquietudes cinematográficas, en el FAS hay muchas socias, la mayoría somos mujeres. En el 2009 surge como un proceso natural que me propongan como presidenta y yo acepto. Fue bastante sencillo.

El FAS ha atravesado varias crisis, de las que ha salido a base de innovación e ingenio. ¿Te ha tocado a ti alguna?
Las crisis que le han surgido al Cineclub son las crisis que le han surgido al cine en general. Vamos cambiando la forma de realizar cine, pasamos de los rollos de 35 al digital, surge el VHS… Surgen diferentes maneras de ver cine, las salas van cambiando y lógicamente la gente se acostumbra a ver cine de manera diferente. Toda la problemática que puedan tener las salas comerciales también afecta al FAS. También ocurren estas crisis en el mundo de la cultura en general, la búsqueda de público y la forma de acercarse a el. El FAS es una asociación sin ánimo de lucro que está formada por socias y socios, un acercamiento al cine de forma amateur, los que estamos allí hemos ido aprendiendo viendo cine y compartiendo nuestras experiencias.

FAS es la gran alternativa a las salas comerciales de Bilbao…
Nosotros las películas las damos en versión original, pero eso puede que alguna sala también lo haga. Lo que más nos diferencia es que nosotros luego siempre realizamos un coloquio, bien con un periodista, un crítico, un director, un guionista, un actor, un productor o los propios socios, que en un momento determinado quieren presentar una película. Con ellos realizamos un diálogo sobre lo que hemos visto.

¿Es difícil competir con las salas que son más comerciales?
Es diferente. La función del FAS es atraer público. Nuestro público ama el cine, seguramente la mitad se acercará también a ver películas más de entretenimiento. Lo nuestro es atraer un público al que le guste el buen cine en versión original, que disfrute con los coloquios y con los invitados, que se emocione al mismo tiempo con lo que ve y que participe de alguna manera con las propuestas que realizamos. Sobre todo con los coloquios, ese intercambio tan importante a la hora de mirar y generar mil películas de una sola con cada opinión y cada mirada particular.

¿Cuál es el criterio a la hora de elegir las películas del programa?
Somos un grupo de socias y socios a los que les gusta el cine. Siempre buscamos que nuestras películas tengan de alguna manera un interés cinematográfico para nuestras socias y socios, que son quienes acuden regularmente los martes. Es una sala abierta al público general, pero bueno, lógicamente los socios son quienes nos marcan nuestra programación. Nuestro interés siempre va a estar no solo en cómo se ha hecho, en la forma, sino también en el fondo de la realización de esa película. Siempre intentando meter tanto ficción como documentación y animación. Y recoger, dentro de la diversidad, clásicos que queremos revisitar o que en el FAS no se han dado y consideramos que tienen mucho interés. También un cine contemporáneo, que se hace hoy en día, porque lógicamente uno no puede perderse en el cine que se ha hecho, hay que ver también lo que se está haciendo, donde se van viendo, hacia dónde van las nuevas formas de realizar cine. Y también un cine más cercano, de gente cercana que pueda acudir, un cine que se haga en el País Vasco o en el Estado, porque les invitamos a que se acerquen tanto directores como guionistas, actrices y productores y nos cuenten cómo ha sido su proceso de creación, sus dificultades… Nos enriquecen y al mismo tiempo aprendemos con ellos de lo que nos quieren contar y cómo lo hacen.

Muchos de los anteriores presidentes son un poco agoreros con el futuro de FAS, según se desprende del dossier histórico de vuestra web. ¿Cómo lo ves tú?
A veces se habla de cine y la gente es bastante agorera. Yo, lógicamente, espero y creo que siempre va a haber un público al que le va a gustar ver el cine en una pantalla grande, en silencio, en la oscuridad, compartiendo las emociones con otras personas que están a tu alrededor y a las que a veces no conoces y que después quieren hablar de lo que han visto. Mientras haya gente así siempre habrá un futuro.

¿Hay un relevo generacional en el público del Cineclub?
El tiempo lo dirá. Porque cuando yo acudía a finales de los años ochenta siempre se hablaba de que esto acababa. Depende de que la gente joven que se acerca como yo me acerqué en su momento quiera continuar con el proyecto del FAS porque les guste y lo quiera mantener, como lo hemos mantenido otros y otras. Tengo esperanza en que alguien lo continúe.

Os jactáis de no haber cancelado ninguna proyección ni ningún coloquio, ni siquiera la que coincidió con el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981. ¿Sigue siendo así?
De momento así sigue siendo. Ahora hacemos todas nuestras proyecciones los martes a las 19:45h en el Salón El Carmen (Plaza Indautxu, Bilbao) y mantenemos nuestros coloquios y nuestras proyecciones a no ser que se caiga el techo encima. Y así nos mantendremos.

Además de las proyecciones y los coloquios, FAS pone a disposición del público su biblioteca, ¿qué ofrece?
Desde que nacimos, en 1953, se han ido recogiendo y almacenando libros sobre cine. De directores, de obras, también revistas, carteles… Todo lo que tenemos está a disposición del público para quien quiera consultar, estudiar y ver la evolución del FAS y del cine en general.

Helena Taberna nos comenta la posibilidad de que el Cineclub FAS se abra también en las otras capitales del País Vasco, ¿cómo lo ves tú?
Ya hay cineclubs en otras capitales, en otros pueblos de Vizcaya, en Guipúzcoa, y en Navarra supongo que también habrá. Nosotros estamos en relación con muchos de ellos, hemos hecho colaboraciones puntuales, de hecho este 14 de septiembre vamos a hacer una reunión en San Sebastián que la va a llevar a cabo Kresala donde nos vamos a reunir un montón de cineclubs para compartir nuestras experiencias y hablar sobre nuestro futuro, las diferentes propuestas y formas de gestionar que tiene cada uno de ellos. Somos el más veterano, estamos en Bilbao y se nos conoce bastante, así que no nos importa siempre colaborar con todo aquel que quiera. Lo mismo con las instituciones en Bilbao, con los festivales que se hacen en la ciudad, con el Guggenheim… Siempre estamos abiertos a colaborar con todo lo que sea tema cine. También tenemos que dar las gracias a las ayudas institucionales del Ayuntamiento y la Diputación, tenemos el Cineclub gracias a ellos.

 


BORJA COBEAGA
Mi carrera profesional se puede contar a través del paso de mi trabajo por el Cineclub FAS. Allí se vieron mis primeros cortos, que tuve la oportunidad de presentar personalmente. También mis largometrajes, incluida una maravillosa proyección veraniega al aire libre de Negociador. Asimismo, refleja que a pesar de hacer largos, continué con el formato breve, ya que mi corto Democracia ganó el premio del FAS en Zinebi. Y claro, durante el tiempo que viví en Bilbao, en la época de la universidad, fui asiduo espectador a las sesiones del cineclub. El FAS ha estado allí mucho antes de que yo hiciera cine, pero también ha estado en cada paso que he dado en este oficio.


FERMIN MUGURUZA
El Cineclub FAS es nuestro Acorazado Potemkin en Bilbao. Un espacio que de la misma manera que la escena de la “escalera de Odesa” ha sido homenajeada por Coppola, Brian de Palma, Woody Allen, Terry Gilliam, Peter Segal e incluso Los Simpson, debe ser celebrado por todos los amantes del cine y especialmente los que trabajamos en el séptimo arte, pues además de su exquisito criterio programador, el trato de las gentes que hacen posible esta maravilla siempre ha sido modélico.


HELENA TABERNA
Zorionak Txaro! Es un lujo que Cineclub FAS haya sobrevivido a tantas vicisitudes del cine en salas con sus crisis y sus auges. Ahora que vuelve a ser imprescindible la proyección en sala para público cinéfilo y con debate, la puerta ya está abierta y el hábito adquirido. ¡Larga vida al Cineclub FAS! No estaría nada mal hacer sucursales del Cineclub FAS al menos en las otras tres capitales. Besos.


PABLO BERGER
La primera película que vi en el FAS fue La parada de los monstruos (Freaks, 1932) de Tod Browning. Aluciné. Tendría diecisiete años. Creo que no respiré durante toda la proyección. Al encenderse las luces del antiguo cine San Vicente no podía dar crédito a lo que había visto. Curiosamente esta película fue una de las que más me influyó a la hora de hacer Blancanieves. Sin duda el FAS fue mi escuela de cine y mi ‘dealer’ de drogas duras cinematográficas. Si cierro los ojos, me acuerdo perfectamente del cine San Vicente, su olor, el ruido del proyector… Mis riñones también se acuerdan de lo incómodas que eras sus butacas.

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