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Borja Cobeaga. Comedia made in Euskadi

  • 9 Dic, 2016
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De sus trabajos televisivos, el más recordado es Vaya semanita. Ese humor fresco y desacomplejado sobre el País Vasco supo trasladarlo en mayor o menor grado a las tres películas que ha estrenado en cines como autor completo (guionista y director): Pagafantas (2009), No controles (2010) y Negociador (2014). Pero su mayor éxito hasta la fecha es un filme en el que se limitó a ser coguionista: Ocho apellidos vascos. Entre escribir y ponerse tras la cámara, encuentra tiempo de tener su propia productora, Sayaka, y presidir DAMA, la gran alternativa a la SGAE.

Ocho apellidos vascos tuvo un éxito sin precedentes en nuestro país. ¿Cómo te ha repercutido a nivel profesional haber firmado su libreto?

Hace que estés en el mapa, y que te llamen para muchos más trabajos. La figura del guionista no es que sea una cosa muy destacada en España, pero gracias al éxito de la película y a lo mucho que se nos valoró a Diego San José y a mí pues de repente se conocía el nombre de los guionistas. Luego tiene la parte negativa del encasillamiento, igual que los actores se suelen basar en un papel o en un género concreto, pues las llamadas que te hacen para trabajar tienen que ver con ese tipo de comedia satírica o costumbrista y a lo mejor a uno como guionista le apetece hacer otras cosas.

¿Te libera de alguna forma escribir solo el guión y no dirigir, como en este caso?

Sí, justamente esquivando ese encasillamiento sí que tenía ganas de escribir la película con Diego pero no de dirigirla, porque venía de hacer dos comedias románticas. Y me alegro, porque lo que hizo Emilio Martínez-Lázaro como director es el factor de éxito. A veces me preguntan si me arrepiento de no haberla dirigido, y para nada, porque a lo mejor no habría sido el éxito que fue si la hubiera hecho yo, sería otra película y quizás no tan exitosa.

Sin embargo, todos los largometrajes que diriges los escribes tú…

En largo sí ha sido así, pero hice una TV Movie para la tele vasca con guión de Diego y Juan Cavestany, Aupa Josu, o el corto Democracia, que escribió Alberto González-Vázquez. La experiencia fue estupenda y me gustaría repetir, porque también te sientes libre de aportar más, de sumar. Cuando escribes lo que diriges se supone que tienes la ventaja de tenerlo muy claro desde la idea inicial hasta que terminas; cuando eres el director y entras en un guión ya escrito, tienes la sensación de que puedes mejorarlo.

El humor localista sobre el País Vasco que vemos en tus guiones tiene la misma mala leche que el que usan Lendakaris Muertos en sus letras. ¿Eres seguidor de la banda?

Sí que los conozco, pero mi mayor influencia en Bilbao es mi tío Juan Carlos Eguillor. Era dibujante y hacía mucha sátira de lo bilbaíno con Mari Aguirre y todo eso, y sí que noto una gran influencia de su trabajo.

Hay sketches de Vaya Semanita que están directamente inspirados en cosas que dibujó mi tío.

Sin embargo para Negociador, tu última película, abordaste el asunto del “problema vasco” y la tregua de ETA desde una perspectiva más seria y dramática.

No me lo planteaba como hacer algo más serio, me interesaba hacer una comedia con un tono concreto, más realista, con un humor no tan basado en el chiste o en el gag sino en los personajes y las situaciones, hacer una ficción a partir de la realidad. Trataba de no encasillarme en un tipo de comedia, hay muchísimos tonos y subgéneros, no es lo mismo El verdugo que Aterriza como puedas, y a mí me interesan todos.

¿Qué tal fue la acogida en Euskadi?

Muy bien, la estrenamos en el Festival de San Sebastián y pensábamos que iba a haber algo más de polémica como hubo con La pelota vasca o con Tiro en la cabeza, pero fue recibida como más comedia de lo que yo esperaba, porque en el pase hubo muchas risas, cuando yo tenía la sensación de que era tragicomedia. Pero no hubo polémica, y evidentemente es signo de que han cambiado las cosas en los últimos años.

En 2005 creaste junto a Borja Crespo, Koldo Serra y Nacho Vigalondo la productora Sayaka. ¿Hizo la fuerza esta unión?

Si montamos la productora, fue para poder tener el control de nuestros proyectos y poder aportar. Ha habido experiencias muy diferentes. Por ejemplo para Pagafantas éramos como la productora vasca, se hizo entre varias productoras y nosotros hacíamos la aportación local.

Hay películas que hemos producido casi íntegramente como Extraterrestre o Negociador. En realidad funcionamos de las dos maneras, siendo parte de una película más grande como es el caso de Gernika, Open Windows o Colosal, que somos como una pata dentro de una producción más grande, y lanzándonos a hacerlo nosotros solos con proyectos más personales.

Llevas, además, dos años como presidente de DAMA, que lleva funcionando ya más de 15. ¿Se ha erigido en este tiempo como una alternativa real a la SGAE?

Sí que existe una alternativa, y la de DAMA es la más transparente y sencilla.Yo soy alguien que estuvo en SGAE durante mucho tiempo y no le vio sentido a las cosas que hacía, como comprar teatros o todos los escándalos.

Pero mucha gente de mi consejo, que es el que presido, estuvo en los inicios y sí que ha vivido esos momentos de pelea en los que no cobraban porque SGAE les congelaba sus derechos de autor. Yo lo que he vivido en DAMA es la absoluta normalidad. Es una entidad que está creciendo bastante, cada vez tenemos derechos de más países y más socios. DAMA no desea la de-saparición de SGAE, solo ser una alternativa real, que ya lo es.

Has participado en la edición de este año del Festival de Sitges con Milagros y remedios, uno de los cortometrajes que integran En tu cabeza…

Daniel Sánchez Arévalo, junto a Curro Novallas, escribió un guión de cuatro cortos para Gas Natural, que durante años los había hecho de manera independiente, con la idea de formar un largometraje, y me llamaron para dirigir uno de ellos. Lo bonito es que cada uno inclina la balanza a su lado. El de Kike Maíllo es más de acción, el mío es una comedia de terror… Fue una gozada, material ajeno al que pude aportar un sentido del humor algo grotesco. Me encantó trabajar con Rossy de Palma y hacer una parodia de la película de Polansky con esa mujer que se vuelve loca en su casa.

¿Con qué andas ahora?

Estoy preparando la adaptación de Superlópez con Diego para Javier Ruiz Caldera. Llevamos mucho tiempo, porque fue interrumpida por la escritura de Ocho apellidos catalanes, pero ya es inminente. También tengo un proyecto para dirigir el año que viene, pero todavía está muy verde.

 

Texto: Jesús Casañas López Fotos: Nacho Méndez y Sayaka Producciones Audiovisuales

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