La banda ETS conecta con su público en un vibrante concierto. ©Mario Lezaun
Texto: Kike Turrón & Kike Babas • Fotos: Mario Lezaun
ETS (En Tol Sarmiento) se confirman como una de las principales bandas euskaldunas, sus conciertos son celebraciones. Hemos hablado con Iñigo Etxezarreta, portavoz de la banda, que nos habla sobre Konkista, su nuevo trabajo y, además, nos detalla la idílica relación que tienen con Bilbao.
Nacidos hace más de dos décadas en la localidad alavesa de Yécora, ETS ha construido una identidad sonora que combina tradición, cercanía y una energía festiva difícil de igualar. El grupo ha destacado por su capacidad para conectar con el público a través de canciones que celebran la vida cotidiana, las raíces culturales y el valor de la comunidad.
La suya es una evolución constante, tanto en su sonido como en su proyección: empezaron tocando en pequeños escenarios locales y han pasado a convertirse en uno de los nombres imprescindibles de festivales y fiestas populares en todo Euskal Herria. Están con nuevo trabajo bajo el brazo, Konkista (Baga-Biga Musika Ideiak), y en directo, los podrás disfrutar en el Festival EN VIVO, que se celebra los días 5 y 6 de junio en la Ciudadela de Pamplona, el 26 de julio estarán en Huesca, en el festival Pirineos Sur, y además, anuncian unos conciertos muy especiales para los días 13, 19 y 20 de marzo del próximo año en el Buesa Arena de Gasteiz. Seguro que este verano, los bailas en cualquier punto de Euskadi.
Habéis estrenado un disco cuyo concepto es mostrar muchos mundos, muchas sensaciones y estilos.
Ese es el concepto principal: representar los contrastes de la vida con esa variedad en las canciones. Uno de los objetivos principales es probar cosas nuevas, experimentar. Desde 2018, el grupo tiene un motor cuya gasolina es aprender estilos y formas nuevas, sentirnos realizados al estudiar y visitar otros estilos. Este disco tiene eso, estilos que no habíamos trabajado antes como grupo y que me devuelven la ilusión de la composición.
Eso se venía barruntando desde vuestro trabajo anterior, Guretzat (2023), ahí ya asomaba esa idea…
Ahí empezamos a meter elementos externos, sonidos que van más allá de lo que tocamos orgánicamente los componentes del grupo. Ese disco que señalas es bastante variado también, muy cierto. Genis Trani hizo muy buen trabajo como productor, pero en este nuevo disco hemos dado ese paso más, buscando vanguardia.
Imagino que tienes el radar muy abierto a todo lo que suena en el mundo, la actualidad musical, nuevas propuestas.
Escucho mucha música y he de reconocer que soy una persona a la que le encantan las canciones de radio, las canciones mainstream. Partiendo de eso, intento llegar allí con mis canciones, ese es mi reto. Este trabajo es una muestra de todos los gustos musicales que tengo ahora: desde una canción más rockera a una más indie, de una balada a una de pop folk, bachata, electrónica… Es un potente cóctel, según cómo lo enfoques puede parecerte una locura o una belleza. Nosotros, dentro de todo ese desorden, mostramos la belleza.
¿Cómo haces para situar cada canción en un estilo?
Dependiendo de la velocidad de cada una, esta se acerca a unos estilos u otros. Una cosa que he empezado a probar es tener referencias de los estilos que quiero, de mi propósito con la canción, tomando la referencia de alguna canción que gusta. Esta metodología me ha resultado muy útil para inspirarme. Esa referencia de otro artista me hace, por ejemplo, vislumbrar la base que quiero y buscar sobre eso una melodía, para después quitar la base y dejarme llevar por esa melodía que he encontrado.
Cada canción tiene un vídeo, las imágenes también os sirven para reforzar el concepto de Konkista.
Todo ese trabajo lo hemos hecho con Chroma Estudioa y Muga. Ha sido todo un reto porque teníamos claro que queríamos una obra completa. En dos meses y poco se han grabado una docena de videos. Es nuestro universo visual y nos encanta, muy modernete, impactante. Hemos trabajado junto a ellos el guion, aportando más en algunos casos y dejándoles trabajar a ellos en otros.
Tenéis un público fiel y entregado, chavales y no tan chavales que están deseando saber de vosotros y escucharos.
Sí, ya no tan chavales. Creo que nuestra media de edad en el público es de unos 35 años, así que ya no se trata de público tan menor… Hace poco, celebramos los 20 años como ETS, ya peinamos algunas canas.
Hablando de estas dos décadas, ¿qué fotografía guardas en tu memoria de los inicios del grupo?
Recuerdo aquello como algo muy bonito. Nos juntábamos los colegas para hacer algo diferente, nos unía la música y pronto empezamos a tocar por los bares. Era una manera de divertirse. El proyecto se profesionalizó con los años y las responsabilidades empezaron a aumentar, y con ellas los quebraderos de cabeza. A veces lo recuerdo con añoranza, pero también, por otro lado, veo que estamos posicionados y hemos llegado hasta aquí. Mucho trabajo, pero también bonito.
¿Cuándo empezaste a notar esa responsabilidad, ese momento en que ves que el proyecto del grupo no es solo algo para pasárselo bien?
Ha habido tres fases en nuestra trayectoria. La primera es de 2005 a 2012, ahí tocábamos por pueblos pequeñitos de Álava y habíamos grabado la primera maqueta.
En 2012, empezaría la siguiente fase. Salió nuestro primer disco Hacia la luna, entramos en radios y pasamos de hacer diez conciertos al año a hacer cuarenta actuaciones. Ya tocábamos por Vizcaya y, con todo ello, el grupo ya empezaba a condicionar nuestras vidas.
La tercera fase comenzaría en 2018, ese año decido dejar mi trabajo y coger las riendas del grupo. Es en esta fase donde trato de llevar al grupo hacia una madurez artística, podríamos decir.
En este sentido de llevar tú las riendas, ¿es algo que tenéis todos claro?
De algún modo, fue natural porque estaba dispuesto a dejar mi trabajo y volcarme aquí. Ya de antes, me involucraba siempre un poco más. Simplemente, hablamos y llegamos a un acuerdo sobre el funcionamiento de la banda, que es lo que nos une a todos.
¿Recuerdas cuál ha sido, en la historia del grupo, el concierto de ETS donde menos gente ha ido? ¿Y el que más?
Fue en El Submarino de Reus, vinieron seis personas. Y el que más… Pues cada BEC son quince mil. Hicimos tres. El de fiestas de Bilbao del 2022 en el Parque Europa, quizá sea ese el que más. Habría dieciocho mil personas bailando.
¿Recuerdas la primera vez que vinisteis a Bilbao a tocar?
En 2013, estábamos haciendo en Vizcaya una media de 15 conciertos. Pasamos de cero a cien. Tocamos en pueblos de Vizcaya durante muchos años, muy cerquita de Bilbao muchos de ellos… Creo que la primera vez que llegamos a Bilbao fue en la txosna Kaskagorri. También recuerdo haber tocado en el Kafé Antzoki… ¡Son ya tantos años y conciertos!
Ir a Bilbao a ver conciertos, de público, seguro que ya te habrá tocado.
Tengo un gran recuerdo de un año que tocó Ska-P en el Aste Nagusia, era el 2009. Fue impactante… La verdad es que las fiestas de Bilbao coinciden con la de nuestro pueblo, Yécora, de modo que siempre hemos estado un poco pillados para ir a Bilbao en su semana grande.
Lo que está claro es que Bilbao os quiere mucho.
Sin lugar a dudas, Vizcaya ha sido la región donde más hemos crecido. Además, nuestra agencia de management y discográfica, Baga-Biga, es de allí y quizá eso también cuente, pero siempre hemos sentido ese calor de la gente de Bilbao. Todo eso lo notamos siempre.
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