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Victor de Valles

Viajes a las profundidades

En un mundo donde la superficie de la Tierra ha sido meticulosamente cartografiada y explorada, la verdadera frontera del descubrimiento se encuentra debajo de la superficie del océano. Allí, en las profundidades insondables, nuestro protagonista Víctor de Valles, se aventura, desafiando la oscuridad y abrazando la maravilla de un reino submarino repleto de misterios y maravillas. A través de la lente de la fotografía, nos embarcamos en un viaje visual único, capturando momentos impresionantes que evocan la imaginación y la emoción.

Nuestro viaje a las profundidades comienza en un lugar mágico y ancestral: un cenote en la península de Yucatán, México. Estos cenotes, antiguos pozos naturales formados por el colapso de cavernas subterráneas, son verdaderas joyas geológicas que ofrecen acceso a un mundo subterráneo de belleza y misterio.

Al sumergirnos en sus cristalinas aguas, nos adentramos en un reino subterráneo iluminado por rayos de luz que se filtran a través de las aberturas en el techo de la caverna. La atmósfera es mágica y serena, con estalactitas y estalagmitas que adornan las paredes de piedra caliza, creando una escena digna de un cuento de hadas.

Nuestro buzo, equipado con su cámara, captura la esencia misma de la belleza surrealista que se encuentra bajo la superficie, junto a una de sus compañeras de viaje, Julia. Cada imagen revela un mundo de tonos azules y verdes, donde la luz juega con las formas y los reflejos crean ilusiones ópticas que desafían la realidad.

A medida que exploramos las profundidades del cenote, nos encontramos con formaciones rocosas únicas y una diversidad sorprendente de vida acuática, donde la superficie y el abismo se entrelazan de forma inquietante.

El viaje continúa hacia las Maldivas, donde el submarinista se encuentra cara a cara con majestuosos tiburones. Las imágenes capturan la elegancia y ferocidad de estos magníficos depredadores, mientras Víctor navega con gracia entre ellos, demostrando la coexistencia pacífica entre humanos y criaturas del océano.

Nuestro viaje fotográfico submarino alcanza nuevas alturas de asombro y maravilla al sumergirnos en las aguas cristalinas de Ciutadella, Menorca, donde Víctor se aventura a nadar junto a Esther entre medusas gigantes en una cueva oculta.

Las imágenes capturan la surrealista belleza de este encuentro único, donde las medusas, con sus tentáculos ondulantes y cuerpos translúcidos, parecen bailar bajo la luz filtrada que se cuela desde la superficie. La cueva se convierte en un escenario mágico donde la vida marina se entrelaza en una danza hipnótica de colores y formas.

Víctor, acompañado por Esther, muestra una valentía y una conexión con el entorno submarino que es verdaderamente inspiradora. Nadando con gracia entre las medusas gigantes, transmiten una sensación de armonía y respeto por la vida marina, mientras se sumergen en las profundidades desconocidas de la cueva.

Justo cuando creíamos que la maravilla de nadar entre las medusas gigantes era el clímax de nuestra aventura submarina, un pulpo gigante emerge de las sombras, agregando una dosis de emoción y suspense a nuestra experiencia.

El cefalópodo, con sus tentáculos ondulantes y su mirada penetrante, nos transporta instantáneamente a las páginas de Veinte mil leguas de viaje submarino, donde los personajes se enfrentan a criaturas marinas igualmente impresionantes y desconocidas. La presencia del pulpo evoca el asombro y la intriga que Verne tan magistralmente capturó en sus relatos, recordándonos que en el océano todavía aguardan misterios por descubrir y desafíos por superar.

Aunque inicialmente el gigante pulpo pueda haber causado un susto, su presencia añade un nuevo nivel de emoción y fascinación a nuestra aventura. La escena se convierte en un momento inolvidable, donde la línea entre la realidad y la ficción se desdibuja, y nos encontramos viviendo una experiencia digna de las páginas de una novela de Julio Verne.

Sin embargo, el verdadero desafío yace en las profundidades más oscuras y misteriosas del océano. Entre los restos de aviones y tanques en un arrecife de Jordania, el submarinista se sumerge en un paisaje surrealista de historia y naturaleza entrelazadas. Las imágenes transmiten una sensación de nostalgia por el pasado mientras revelan la asombrosa capacidad de la vida marina para prosperar incluso entre los vestigios del conflicto humano.

Al contemplar estas imágenes, no podemos evitar ser transportados nuevamente al mundo de Julio Verne, el visionario autor que nos llevó a viajes submarinos en sus obras literarias. Al igual que los personajes de Verne, Víctor, el protagonista de nuestras fotografías, encarna el espíritu de la exploración intrépida y la curiosidad insaciable. Cada imagen es una ventana a un mundo submarino que despierta la imaginación y nos insta a preguntarnos qué otros misterios y maravillas aguardan en las profundidades inexploradas del océano.

En conclusión, estas imágenes no solo capturan la belleza y la majestuosidad del mundo submarino, sino que también nos invitan a reflexionar sobre nuestra relación con el océano y la importancia de proteger y preservar su frágil ecosistema. A través de la lente de Víctor, somos testigos de un viaje fascinante hacia las profundidades, un viaje que nos recuerda que, incluso en la era de la exploración espacial, los océanos de nuestro planeta siguen siendo un vasto y misterioso universo por descubrir.

Texto: Pedro Ajuriaguerra • Fotos: Víctor de Valles

 

Victor de Valles

Nací en Barcelona, en febrero de 1988, pero me crié en un pueblo de montaña en el Pirineo catalán. Gracias a mi familia, me interesé por el deporte, la naturaleza y la fotografía, pero eso llegó más tarde por otras circunstancias. En mi adolescencia competía en natación, lo que me dio bastante soltura dentro del agua, pero lo que de verdad me gustaba eran deportes como el skateboard o el snowboard. En esa época, y sin opción a un trabajo, la mejor alternativa para poder conseguir material era mostrando tus habilidades a alguna marca o tienda que quisiera patrocinar. Así que, con los amigos, aparte de practicar el deporte, nos turnábamos para sacarnos fotos y vídeos haciendo algún truco. Al principio, con cámaras de nuestros padres o familiares, poco a poco fueron mejorando la técnica y nuestra economía hasta poder comprar de las primeras cámaras de acción, que nos resultaban perfectas para eso, ya que eran muy automáticas, con un gran angular y profundidad de campo, ligeras y resistentes. Con el tiempo, mi afición por el deporte llegó a quedar igualado por el de la fotografía o vídeo. Un verano, me salió una oportunidad de trabajo de temporada en la isla de Mallorca y, aprovechando que esas cámaras de acción venían con una carcasa sumergible y tenía cierta soltura en el agua, empecé a explorar el fondo marino en mis horas libres, convirtiéndose en el plan de cada día. Con el tiempo, el material, la afición y mis habilidades en apnea bajo el agua siguieron mejorando, hasta el punto de dedicar la mayor parte de mi tiempo a eso, cada vez con ideas y equipo más profesionales, hasta el día de hoy.

https://www.instagram.com/victordevalles

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