¿Y si el boho nunca se fue?

¿Y si el boho nunca se fue?

Texto: Silvia Lorenzo

Pasa algo curioso en la moda: cuando creemos haber superado una tendencia… vuelve, pero con mejores modales.

Esta temporada, todo parece apuntar a que el boho está de vuelta, pero no exactamente como lo recuerdas, porque hay algo que sí ha pasado de moda: esa versión de festival infinito, de flecos sin filtro y looks pensados para sobrevivir tres días en el desierto durante un festival veraniego. Digámoslo claro: Coachella ya no dicta cómo nos vestimos.

Y, sin embargo, ahí está el boho. Más suave. Más limpio. Más consciente.

Aparece en blusas que parecen moverse incluso cuando estás quieta, en vestidos que rozan el cuerpo sin atraparlo, en tejidos que respiran. Es una feminidad que no necesita marcar silueta para ser visible, que no busca impresionar, sino acompañar.

Me hace preguntarme: “¿Cuándo decidimos que la comodidad no podía ser elegante?”.

Porque este nuevo boho no pide permiso. Se cuela en el armario en forma de lino arrugado (pero bien), de transparencias que sugieren sin explicar demasiado, de pantalones amplios que funcionan igual de bien con sandalias planas que con un tacón improvisado a última hora.

No es descuidado. Es deliberadamente relajado.

Y quizá ahí esté la clave, en entender que vestirse bien ya no significa construir un look perfecto, sino encontrar piezas que encajen con tu ritmo. Que te sigan, no que te dirijan.

Así que sí, puede que el boho haya cambiado. Puede que haya dejado atrás el polvo del desierto.

Pero, en el fondo… nunca se fue.

Scroll al inicio