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Bosques con embrujo. Otzarreta y Belaustegi

  • 15 Oct, 2018
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Ideal para una escapada a media hora de Bilbao, el Parque Natural de Gorbeia ofrece numerosas excursiones para disfrutar de los encantos y la variedad de la naturaleza. Hoy nos adentramos en dos bosques con mucha alma: Belaustegi y Otzarreta.

Nos despertamos con una luz plateada asomándose por las cortinas, un haz brillante que insinúa la perfumada brisa otoñal. Pronto, esta nos sugiere una idea tanto estimulante como fructuosa: recoger el equipo fotográfico, subirnos al coche y, en una media hora, llegar hacia un lugar verdaderamente asombroso.

 

En las laderas del Parque Natural de Gorbeia nos adentramos en el bosque de Belaustegi, perteneciente al municipio de Orozko, a unos 600 metros de altitud. Desde un primer momento, respiramos una especie de energía apaciguadora entre el hayedo. El bosque se comunica a través de sus seres, nos acoge como visitantes respetuosos, colmados de curiosidad y deseosos de percibir la esencia de su magia.

 

La presencia de las antiguas hayas nos abruma, impacta por la imponencia de los troncos y las ramas extendidas hacia el cielo, en forma de candelabro, anhelando encender sus llamas con la fuerza del mismo sol.

La peculiar forma de estos árboles se debe a la intervención del ser humano, que antaño realizaba una ya inusual técnica de poda, el trasmoche. A partir de un punto del tronco, llamado “cruz”, se realizaban unos cortes para que las ramas crecieran con más anchura.

 

De este modo, a la hora de cortar una o dos ramas, se podía obtener carbón vegetal sin tener que talar el árbol entero y asegurarse más combustible para el año siguiente. El carbón se obtenía al cocer las ramas colocadas en pila y cubiertas con helechos.

 

Queremos explorar aún más en estos lugares, decidimos así ascender hasta el alto de Barazar, para visitar también el hayedo de Otzarreta. Contemplamos la solemnidad que nos transmiten estos árboles, seguimos retratándolos con la intención de capturar las emociones que percibimos, deseamos que se infiltre la niebla -tan característica de estos lugares musgosos pero, a la vez, extremadamente fugaz. Lo cierto es que el hábitat más favorable para las hayas son zonas húmedas, a menudo ubicadas cerca de riachuelos y torrentes, lo cual vuelve el entorno aún más parecido a un hechizo. La niebla es una aliada inmejorable para completar esta condición.

 

No nos percatamos del paso del tiempo, oscilamos encantados entre un tronco y otro, en busca del encuadre perfecto, el que pueda transportar aquí al observador, a este preciso instante. Y de repente, ¡la brisa mañanera regresa! ¡Hoy sí es el día en que la niebla quiere obsequiarnos con su presencia! Como un bálsamo, se expande dulcemente entre el hayedo, acaricia las hojas -sedosa manta en el suelo- y casi la podemos tocar.

 

Un respiro hondo para observar con nuestros propios ojos este espectáculo, acercamos el objetivo al rostro y… ¿Habéis llegado hasta aquí? Si la imaginación os intriga, ¡os recomendamos la excursión! Es una ruta que seguramente os maravillará.

Fotos: Juanma Gavira _ Texto: Valentina Ridolfi

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