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Francisco Etxeberria. ¿Qué pasó…? El desafío de una respuesta forense

  • 15 Oct, 2018
  • BAO
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  • Medico forense, Paco Etxeberria, Salvador Allende,

Se acerca un hombre con paso decido, lleva una pequeña caja bajo su brazo y aunque nadie se atreve a decirlo en voz alta, todos pensamos que son huesos humanos. Con mirada serena y un gesto apenas perceptible, nos guía hacia su laboratorio, un lugar donde aprender a observar lo que no está a simple vista.

Paco, es difícil permanecer indiferente ante la intervención de un forense, o nos genera un enorme interés o se nos ponen «los pelos de punta».
Un forense se ocupa de conflictos humanos. Determina el origen de lesiones sin resultado de muerte o las causas de un fallecimiento, pero dedica la mayor parte del tiempo a los vivos, a personas que han sufrido o provocado daños: lesiones, venenos, agresiones, accidentes… violencia de todo tipo en la que hay gente que sufre daño y secuelas. Estamos a medio camino entre la medicina y el derecho.

¿Violencia es entonces una palabra que está muy presente en tu vida?
Sí. La violencia es una forma de comportamiento deliberado o aprendido, pero ancestral. Hace unos veinticinco años en una excavación en la Rioja Alavesa tuvimos la suerte de encontrar trescientos esqueletos de hace cinco mil años que mostraban las huellas de violencia más antiguas que se habían descubierto al sur de Europa. Cuando publicamos esto hubo un asombro general. Flechas clavadas, golpes, traumatismos… Al final de la prehistoria cuando el ser humano domina el espacio físico y la agricultura, empieza a pelearse.

Has estado y estás involucrado en los asuntos más terribles de este país.
Sí, aquí y en otros muchos. Hace unos días descubrimos en el Sáhara restos de tres mujeres asesinadas en el año 76. Habíamos visto esto con hombres pero nunca con mujeres hasta ese momento. Cuando el pueblo saharaui fue invadido por Marruecos, en ese éxodo hacia Argelia pasó de todo. En un lugar increíblemente lejano donde encontrar las fosas es casi un milagro, ver a estas mujeres asesinadas en el camino nos impresionó mucho. España hizo una descolonización absolutamente vergonzosa de un territorio que tenía anexionado como una provincia más.

En Chile, por ejemplo, ¿se suicidó Salvador Allende? ¿Real-mente murió el Premio Nóbel Pablo Neruda de cáncer? Las torturas y posterior asesinato de Víctor Jara…

Un forense no debe limitarse a su informe criminalístico, que define el hecho exacto, sino que debe ejercer la criminología con el objetivo de entender las causas. Allende no se levantó ese día de 1973 pensando que se iba a suicidar. Fue traicionado por el golpe de estado de Pinochet y optó por la que al parecer era su única opción. Neruda padecía un cáncer de próstata, pero hay sospecha de que alguien favoreció su muerte. Habló con su chofer sobre una extraña inyección en el abdomen que le dolía y le quemaba muchísimo. ¿Qué era aquello? No encontramos restos de veneno en el cadáver pero podía haber un germen patógeno. Ya existían arsenales de la guerra microbiológica y un equipo internacional investiga este asunto. De España somos dos, el extraordinario forense Aurelio Luna y yo. El reto es lo más difícil que se ha hecho nunca en medicina forense: investigar de qué cepa vienen esos gérmenes.

En Chile, en la intimidad del laboratorio y con los restos de un Víctor Jara inerte sobre la mesa, escuché la fuerza de sus canciones. Uno se da cuenta de que nadie te espera al final, que lo importante es el viaje que recorres en la vida…

Como forense, yo creo que deberíamos hacer más hincapié en las circunstancias que rodean a los hechos. En el caso Bretón, por ejemplo ¿por qué sabemos que mató a sus hijos? Si los niños hubieran aparecido en un pozo, Bretón hoy estaría en libertad porque habría sido muy difícil demostrar que no había sido un accidente. De nuevo, había que tener en cuenta la coyuntura, la intencionalidad.

Como profesor de Medicina Legal en la UPV tienes la oportunidad de divulgar tus conocimientos y formar a nuevas generaciones.

La Medicina Legal y Forense es una de las especialidades médicas con más contenido social, (no es lo mismo salir de una autopsia diciendo que fue un suicidio o que se trata de un asesinato).Yo veo en clase que la gente que viene por detrás –por cierto, la mayoría son mujeres– nos va a superar en todos los sentidos y que tienen una formación extraordinaria. En ese aspecto las cosas son cambiantes hacia lo positivo, pero los enfrentamientos humanos van a seguir existiendo y eso no me hace ser optimista.

El último día de clase cuando yo acabé la carrera, Miguel Etxenike, Catedrático de la UPV, nos dijo que la responsabilidad de cualquier médico era cubrir adecuadamente tres espacios: asistencia, docencia e investigación. Eso me dejó marcado y he procurado cumplirlo desde entonces.

La Universidad Pública tiene responsabilidad en esto también. El sueldo que tenemos nos lo da la sociedad trabajadora. Mi hermana, trabajando toda la vida en una fábrica, ha generado riqueza para que a través de esos recursos exista una Universidad Pública y que los demás hayamos podido estudiar y vivir mejor y de la misma manera, los padres de mis amigos o el vecino de enfrente, gente responsable que ha hecho que la Universidad tenga recursos y por lo tanto, existe la obligación de atender las necesidades que surjan en la sociedad que nos rodea.

¿Continúas manteniendo la curiosidad?
Todo, absolutamente todo puede despertar mi curiosidad. Desde cómo se perfora una roca para construir un túnel hasta una máquina que ha bajado doce kilómetros de profundidad en Siberia.

De ahí tu gran afición por la espeleología.
Claro, me apasiona. Yo subía al monte hasta que a los catorce años descubrí las cuevas. Me interesa muchísimo explorar lo inexplorado, lo que se puede descubrir en una caverna. La espeleología me ha dado grandes lecciones de vida. Cuando vas con un equipo debes tener absoluta confianza en los demás y tu vida depende de ellos. Cuando un amigo mío ata un nudo para bajar por un pozo a cincuenta metros yo no reviso ese nudo, me fío, al igual que ellos no revisan el mío. La relación de confianza es muy importante para otras cosas de la vida y de la misma manera, cuando inicias una expedición debes tener claro el camino de vuelta; puedes hacer una revolución, pero debes tener un plan para el día siguiente.

¿Qué falta para seguir avanzando en la recuperación de la Memoria Histórica?
Lo que falta es que la información que se ha generado formalmente tenga oficialidad asentada por las autoridades democráticas. No hay una verdad hasta que no hay una resolución judicial administrativa; solo cuando un informe forense es validado, se convierte en prueba. Por otro lado hay más opciones, un pleno de un ayuntamiento tras deliberar y opinar sobre un asunto puede darle oficialidad. Conseguimos esto en Beasain cuando en un acta oficial se escribieron los nombres de los fallecidos y se entregó una copia de dicha acta a los familiares. Por primera vez, estos experimentaron el reconocimiento oficial de sus muertos. Muchos recibieron aquello con lágrimas y agradecimiento.

Pronto, el Doctor Etxeberría pondrá rumbo hacia nuevos desafíos. Tiempo de descanso, aventura y empatía. Un camino esperado por muchos…
La única forma de terminar aqui es dándote las gracias Paco. Gracias por lo personal y por lo profesional.

 

Texto: Gloria Esteban • Fotos: Hibai Agorria y cortesía de Paco Etxeberria

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