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Elton John. “Hombre cohete, llama en el viento”

  • 6 Oct, 2014
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  • (Warner Music), Elton, John, Kikes, Musica,

Historia viva del rock, Elton John es el pianista, cantante y compositor cuyo registro sensible y romántico lleva siendo sinónimo de éxito desde hace décadas. Otrora petarda descocada, supo trasmutar en artista respetable y sereno hasta convertirse en comprometido padre de familia (gay). Titán de la composición, es uno de los mayores vendedores de discos del mundo, hecho que compatibiliza con su faceta de luchador contra el sida y por la normalización de los derechos homosexuales. Con su inminente llegada este noviembre al BEC de Barakaldo repasamos brevemente una vida de cine.

El concierto de Bilbao está enmarcado dentro la larga gira mundial que celebra la salida al mercado de su último disco “The Diving Board” (13) y el 40º aniversario de su álbum más emblemático “Goodbye Yellow Brick Road” (73). De todas formas, Elton John necesita pocas disculpas para presentarse en directo ya que le avalan los números de venta para atestiguar su popularidad. Lleva despachados más de 250 millones de discos y “Candle in the wind” es el single más vendido de todos los tiempos. En su hoja de servicios los números apabullan, y brillan los premios y los reconocimientos habidos y por haber: Oscar incluido, título de Sir también.

Habitante permanente en los laureles del Olimpo musical, el artista británico no ha esquivado nunca el trabajo, como demuestran sus más de 3000 conciertos, el medio centenar de discos en estudio y directo, las bandas sonoras, y hasta un libro de reciente publicación: «El amor es la cura».

Recogemos tres ilustrativas anécdotas de su biografía que nos permiten introducirnos en la carrera musical de un hombre que, incluso despendolado más de la mitad de su vida artística, ha sido dueño de un personaje irrepetible que ha madurado del histrión en botas de plataforma al caballero monárquico sin perder el alma glam.

Del exceso a la deidad

Diciembre de 1973. Elton John está cosechando un enorme éxito en Estados Unidos con la canción dedicada a Marilyn Monroe “Candle in the wind” de su disco “Goodbye Yellow Brick Road”, que revalida una buena racha precedida por “Madman Across the Water” (71), “Honky Chateau” (72), “Don’t Shoot Me, I’m Only the Piano Player” (73) y continuaría con “Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy” (75). Elton anda loco por fichar al salvaje y visceral Iggy Pop para su propio sello Rocket 88, y asiste a un concierto de este en Atlanta. Elton lleva dos días de farra sin dormir, y no se le ocurre mejor cosa que subirse al escenario vestido de… ¡gorila! “Iggy molestaba al público hasta ser peligroso, pensé que un gorila lo debería asustar en el escenario” contó en su momento. A la delirante ocurrencia se suma que Iggy, totalmente pasado, pensó que todo era parte de su propio cuelgue: “Estaba sin dormir y me había tomado dos ácidos, cuando el gorila me besó no tuve tiempo de asustarme, seguí con el show, pensando que todo había sucedido solo en mi mente”.

Como esta, Elton John protagonizó muchas historias en los irreverentes tiempos del glam-rock, donde roqueros de aspecto andrógino jugaban con el erotismo y la bisexualidad, rompiendo tabúes sociales y dando buenos réditos al arte de hacer canciones. Días de vino, cocaína y rosas en los que Elton John se relacionaba con otros príncipes del exceso y la locura tales como David Bowie, Lou Reed, Brian Eno, Mick Jagger, Freddy Mercury o John Lennon, con el que grabó «Whatever Gets You Thru The Night” y fue padrino de uno de sus hijos. En sus multitudinarias citas con el público Elton John se caracterizó por el uso de disfraces extravagantes o directamente ridículos: llegó a salir vestido de Pato Donald.

Nacido Reginald Kenneth Dwight un 25 de marzo de 1947 en Midlesex, barrio londinense de clase media, comenzó a tocar el piano a los cuatro años. A los 16 ya era pianista en un hotel. Tomó su sobrenombre artístico cuando militaba en su primer grupo ‘Bluesology’, y editó su debut en solitario en 1969, “Empty Sky”, que ya contó con la colaboración compositiva del poeta y letrista Bernie Taupin, la media naranja con la que terminaría firmando la mayoría de éxitos de su dilatada carrera: “Rocket Man”, “Daniel”, “Crocodile Rock”, “Candle in the Wind”, “I guess that’s why they call it the blues”, “Sad Songs”, “Nikita”, “The One”, “The Last Song”…


Septiembre de 1997. Elton John interpreta en el funeral de Lady Di una solemne y emotiva revisión de “Candle in the wind” hecha ex profeso para la princesa fallecida en accidente de coche. Un golpe duro para Elton, que también lamentaría ese año el asesinato de su amigo el diseñador Gianni Versace. La ceremonia la siguen en directo 2’5 billones de personas y la canción vende 33 millones de copias. Al año siguiente es nombrado Caballero de la Orden del Imperio Británico. El artista ofrece entonces la reconocible imagen que de él tenemos hoy en día: el afamadísimo dinosaurio musical pegado al piano que luce gafas y chaquetas de diseños imposibles y se atavía lujosamente con aire de cantante de chanson francesa.

Para entonces Elton John está limpio. Dejar atrás la vida perniciosa fue un proceso de años. “Estuve enganchado hasta los 43 años. No tengo ni idea de cómo conseguí llegar a 1990 a pesar de mis vicios, imagino que por la pasión por la música, si no, habría muerto. La mayor meta fue dejar las drogas y el alcohol, cuando estuve por fin sobrio me di cuenta que había tirado mi vida anterior, que era un verdadero desastre. Sólo he vivido desde que estoy sobrio”. Abandonada la etapa crápula, Elton John toma conciencia de su papel como personaje público homosexual y sigue acumulando éxitos: en 1992 abre una fundación para luchar contra el Sida, en 1994 recoge el Oscar por la canción de El Rey León “Can you feel the love tonight”, en 1999 trabaja con Tim Rice una adaptación de la ópera Aida de Verdi, en 2005 formaliza su emparejamiento con el cineasta canadiense David Furnish y en 2010 nace su hijo Zachary, concebido por una madre de alquiler.

Los amigos del caballero

Desde su lujosa casa en Windsor, al oeste de Londres, Sir Elton John presume de tener un selecto círculo de amistades que incluyen a Paul McCartney, Eric Clapton, Phil Collins, Tina Turner, Jon Bon Jovi, George Michael, Sting, Joe Cocker, Lady Gaga (madrina de su hijo) o Justin Timberlake (que aparecía en uno de sus videos). También fue colega de los ya desaparecidos Michael Jackson y Luciano Pavarotti. Y en su discografía se encuentran celebradas colaboraciones con Neil Sedaka en “Bad Blood”, con The Who en la película “Tommy”, con Dionne Warwick en “That’s What Friends Are For”, con George Michael en la canción “Don’t Let The Sun Go Down On Me”, con The Killers en “Joseph, Better You Than Me”, o interpretando “Bohemian Rhapsody” y “The Show Must Go On” junto a los miembros de Queen. Lo más celebrado recientemente ha sido el álbum a dúo con el gran Leon Russell “The Union” (10).

De este trasiego de amistades peligrosas rescatamos la última y simpática anécdota, contada en libro por su viejo compadre Rod Stewart: unas navidades el rubiales de oro, celebre cicatero, le regaló una nevera portátil y Elton le correspondió con… ¡un Rembrandt! Sin embargo no olvidó el detalle y, con motivo de la boda de Rod con Rachel Hunter, se vengó regalándole un vale de 12 euros de una droguería con la nota: “Cómprate algo para la casa”.

Texto: Kike Babas & Kike Turrón • Fotos acreditadas por Warner Music

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